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Meliponicultura en el bosque seco: una experiencia de conservación y desarrollo comunitario desde El Tutumo, Tumbes

Cuando se habla de meliponicultura, muchas personas piensan únicamente en la producción de miel. Sin embargo, para David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes, esta actividad representa mucho más: es una forma de conservar el bosque seco, proteger especies nativas y fortalecer el trabajo comunitario.

David forma parte de la Asociación de Apicultores Bosque Seco El Tutumo, organización que nació con el propósito de promover un manejo sostenible de las abejas y rescatar especies nativas que se encuentran amenazadas por la expansión de las áreas agrícolas.

David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes.

Del conocimiento tradicional al manejo sostenible

La relación de David con la apicultura comenzó desde la infancia. Sus padres ya realizaban esta actividad, aunque en ese entonces predominaba un manejo extractivo de las colmenas. Con el paso de los años y gracias a procesos de capacitación e intercambio de conocimientos, la asociación decidió adoptar prácticas más sostenibles.

Hace cinco años, la organización se formalizó legalmente, lo que permitió fortalecer su trabajo colectivo y acceder a nuevas oportunidades de capacitación y acompañamiento técnico.

Actualmente, uno de sus principales objetivos es rescatar colonias de abejas nativas que se encuentran en zonas donde el avance de la agricultura pone en riesgo su supervivencia. Estas colonias son trasladadas a cajas tecnificadas especialmente diseñadas para favorecer su reproducción y conservación.

Conservando las abejas para conservar el bosque

Una de las principales enseñanzas compartidas por David es que la meliponicultura y la conservación del bosque seco están estrechamente relacionadas.

Las abejas nativas cumplen un papel fundamental en la polinización de numerosas especies vegetales. Además, muchas de ellas son selectivas y dependen de determinadas flores propias del bosque seco para alimentarse, por lo que la pérdida de este ecosistema afecta directamente su supervivencia.

Como resume David:

«Donde hay meliponicultura, hay protección del bosque, reforestación, conservación del medio ambiente y educación ambiental.»

Esta visión ha motivado a la asociación a desarrollar actividades de sensibilización con estudiantes y visitantes, promoviendo una mayor valoración de las abejas nativas y de los servicios ecosistémicos que brindan.

 

Colonia de abejas nativas en cajas tecnificadas y  estructura interna del nido

Una actividad que también genera oportunidades

Además de su aporte ambiental, la meliponicultura representa una alternativa económica para las familias de la comunidad.

Aunque las abejas nativas producen cantidades mucho menores de miel que otras especies, su producto posee un alto valor debido a sus características y al reconocimiento cultural que mantiene entre la población.

La asociación comercializa miel, polen y otros derivados en pequeñas presentaciones durante ferias y a través de redes sociales. Sin embargo, aún enfrentan desafíos para ampliar su mercado, como la obtención del registro sanitario y el fortalecimiento de una marca propia.

 

Extracción de miel de meliponas.

La cosecha de miel es una de las principales actividades de la meliponicultura y representa una alternativa de ingreso para las familias que desarrollan esta práctica de manera sostenible.

Presentaciones de miel de meliponas para su comercialización.

La miel de meliponas se comercializa en diferentes presentaciones, permitiendo acercar este producto a consumidores que valoran su origen y sus propiedades.

Innovación basada en la experiencia local

El trabajo de la asociación también ha permitido desarrollar soluciones adaptadas a las condiciones del bosque seco de Tumbes.

Mediante un proceso de ensayo y aprendizaje, David y otros productores lograron identificar el diseño de caja que ofrece mejores resultados para varias especies de meliponas de la zona. Gracias a ello, actualmente manejan de manera tecnificada seis especies de abejas nativas, incluyendo una especie de abeja de tierra que anteriormente presentaba un alto grado de vulnerabilidad.

Esta experiencia demuestra que el conocimiento científico puede complementarse con el conocimiento local para generar soluciones adaptadas a cada territorio.

Los desafíos continúan

A pesar de los avances alcanzados, David considera que uno de los principales retos sigue siendo el limitado apoyo institucional.

Aunque existe una ley que declara de interés nacional la apicultura y la meliponicultura, señala que muchas asociaciones aún requieren mayor respaldo para fortalecer sus emprendimientos, acceder a mercados y consolidar acciones de conservación.

En ese sentido, destaca la importancia del acompañamiento recibido por iniciativas como el proyecto Bosque Seco, que ha contribuido con capacitación, materiales y asistencia técnica para fortalecer la actividad.

Una invitación a sumar esfuerzos

La experiencia de David Carrasco demuestra que conservar las abejas nativas significa también conservar el bosque seco, proteger la biodiversidad y generar oportunidades para las comunidades.

Su mensaje final invita a que más instituciones, autoridades y ciudadanos se involucren en la protección de estas especies y reconozcan el valor del conocimiento construido por las comunidades locales.

Porque compartir experiencias también es una forma de conservar el conocimiento y de construir soluciones colectivas para el futuro.

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Gestión, Conservación y Sostenibilidad del Bosque Seco Tropical

Cuando se habla de meliponicultura, muchas personas piensan únicamente en la producción de miel. Sin embargo, para David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes, esta actividad representa mucho más: es una forma de conservar el bosque seco, proteger especies nativas y fortalecer el trabajo comunitario.

David forma parte de la Asociación de Apicultores Bosque Seco El Tutumo, organización que nació con el propósito de promover un manejo sostenible de las abejas y rescatar especies nativas que se encuentran amenazadas por la expansión de las áreas agrícolas.

David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes.

Del conocimiento tradicional al manejo sostenible

La relación de David con la apicultura comenzó desde la infancia. Sus padres ya realizaban esta actividad, aunque en ese entonces predominaba un manejo extractivo de las colmenas. Con el paso de los años y gracias a procesos de capacitación e intercambio de conocimientos, la asociación decidió adoptar prácticas más sostenibles.

Hace cinco años, la organización se formalizó legalmente, lo que permitió fortalecer su trabajo colectivo y acceder a nuevas oportunidades de capacitación y acompañamiento técnico.

Actualmente, uno de sus principales objetivos es rescatar colonias de abejas nativas que se encuentran en zonas donde el avance de la agricultura pone en riesgo su supervivencia. Estas colonias son trasladadas a cajas tecnificadas especialmente diseñadas para favorecer su reproducción y conservación.

Conservando las abejas para conservar el bosque

Una de las principales enseñanzas compartidas por David es que la meliponicultura y la conservación del bosque seco están estrechamente relacionadas.

Las abejas nativas cumplen un papel fundamental en la polinización de numerosas especies vegetales. Además, muchas de ellas son selectivas y dependen de determinadas flores propias del bosque seco para alimentarse, por lo que la pérdida de este ecosistema afecta directamente su supervivencia.

Como resume David:

«Donde hay meliponicultura, hay protección del bosque, reforestación, conservación del medio ambiente y educación ambiental.»

Esta visión ha motivado a la asociación a desarrollar actividades de sensibilización con estudiantes y visitantes, promoviendo una mayor valoración de las abejas nativas y de los servicios ecosistémicos que brindan.

 

Colonia de abejas nativas en cajas tecnificadas y  estructura interna del nido

Una actividad que también genera oportunidades

Además de su aporte ambiental, la meliponicultura representa una alternativa económica para las familias de la comunidad.

Aunque las abejas nativas producen cantidades mucho menores de miel que otras especies, su producto posee un alto valor debido a sus características y al reconocimiento cultural que mantiene entre la población.

La asociación comercializa miel, polen y otros derivados en pequeñas presentaciones durante ferias y a través de redes sociales. Sin embargo, aún enfrentan desafíos para ampliar su mercado, como la obtención del registro sanitario y el fortalecimiento de una marca propia.

 

Extracción de miel de meliponas.

https://km.drinux.com/wp-content/uploads/2026/07/MIELTUMBES.mp4

La cosecha de miel es una de las principales actividades de la meliponicultura y representa una alternativa de ingreso para las familias que desarrollan esta práctica de manera sostenible.

Presentaciones de miel de meliponas para su comercialización.

La miel de meliponas se comercializa en diferentes presentaciones, permitiendo acercar este producto a consumidores que valoran su origen y sus propiedades.

Innovación basada en la experiencia local

El trabajo de la asociación también ha permitido desarrollar soluciones adaptadas a las condiciones del bosque seco de Tumbes.

Mediante un proceso de ensayo y aprendizaje, David y otros productores lograron identificar el diseño de caja que ofrece mejores resultados para varias especies de meliponas de la zona. Gracias a ello, actualmente manejan de manera tecnificada seis especies de abejas nativas, incluyendo una especie de abeja de tierra que anteriormente presentaba un alto grado de vulnerabilidad.

Esta experiencia demuestra que el conocimiento científico puede complementarse con el conocimiento local para generar soluciones adaptadas a cada territorio.

Los desafíos continúan

A pesar de los avances alcanzados, David considera que uno de los principales retos sigue siendo el limitado apoyo institucional.

Aunque existe una ley que declara de interés nacional la apicultura y la meliponicultura, señala que muchas asociaciones aún requieren mayor respaldo para fortalecer sus emprendimientos, acceder a mercados y consolidar acciones de conservación.

En ese sentido, destaca la importancia del acompañamiento recibido por iniciativas como el proyecto Bosque Seco, que ha contribuido con capacitación, materiales y asistencia técnica para fortalecer la actividad.

Una invitación a sumar esfuerzos

La experiencia de David Carrasco demuestra que conservar las abejas nativas significa también conservar el bosque seco, proteger la biodiversidad y generar oportunidades para las comunidades.

Su mensaje final invita a que más instituciones, autoridades y ciudadanos se involucren en la protección de estas especies y reconozcan el valor del conocimiento construido por las comunidades locales.

Porque compartir experiencias también es una forma de conservar el conocimiento y de construir soluciones colectivas para el futuro.

https://km.drinux.com/wp-content/uploads/2026/07/BOSQUE-SECO-OSO.mp4