Escuelas de Campo: aprender para conservar el bosque seco

Para Yoan Ibáñez Ojeda, Biólogo piurano especializado en Ecología y Biodiversidad, conservar el bosque seco comienza por compartir el conocimiento con las personas que viven en él. Formado en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), en Brasil, donde profundizó en el estudio de las abejas sin aguijón y la meliponicultura, hoy dedica su trabajo a investigar estos importantes polinizadores y a fortalecer las capacidades de las comunidades del norte del Perú para contribuir a la conservación de este ecosistema. Como consultor del Proyecto Bosque Seco, Yoan desarrolla Escuelas de Campo (ECAs) en comunidades de la región Piura, una metodología participativa que busca enseñar, desde la práctica, el manejo de las abejas sin aguijón y demostrar que la conservación puede convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas. Antes de iniciar el proceso, el equipo del proyecto coordina con las asociaciones locales, establece acuerdos y acompaña a los participantes durante todo el aprendizaje. Yoan Ibáñez Ojeda, Biólogo piurano especializado en Ecología y Biodiversidad. Las Escuelas de Campo se desarrollan directamente en el territorio. Allí, agricultores y pobladores conocen el comportamiento de las abejas, aprenden a trasladar las colonias a cajas tecnificadas, realizar divisiones, cosechar la miel y comprender el papel fundamental que estos pequeños polinizadores cumplen en el bosque seco. La metodología combina conocimientos científicos con actividades prácticas, permitiendo que las personas aprendan haciendo y experimenten cada etapa del proceso. Uno de los principales retos, comenta Yoan, ha sido trabajar con personas adultas que nunca habían criado abejas Indígenas sin aguijón. Aunque muchas conocían estos insectos porque tradicionalmente recolectaban miel en el bosque, no existía experiencia en su manejo ni en su conservación. Por ello, el aprendizaje requiere paciencia, acompañamiento constante y una metodología adaptada a sus experiencias, donde la práctica, el diálogo y la confianza son fundamentales para construir nuevos conocimientos. Como parte de este proceso, Yoan permanece varios días en las comunidades acompañando a los participantes, resolviendo dudas y fortaleciendo cada etapa del aprendizaje. Su experiencia le ha demostrado que, cuando las personas comprenden la importancia ecológica de las abejas, también cambia su forma de relacionarse con el bosque. Un aspecto clave de su metodología es mostrar que la conservación y el bienestar de las familias pueden avanzar juntos. Durante las capacitaciones explica que aprender a criar abejas sin aguijón no solo contribuye a recuperar sus poblaciones, y proteger el bosque seco, sino que también abre la posibilidad de producir y comercializar miel de manera responsable y sostenible. Esta perspectiva ha despertado un mayor interés entre los participantes, quienes descubren que cuidar el ecosistema también puede generar nuevas oportunidades para fortalecer la economía de sus hogares, siempre desde un manejo sostenible de los recursos. Ese cambio de mirada también se refleja en las acciones que emprenden las comunidades. Además del manejo de los meliponarios, muchas personas han comenzado a proteger los árboles donde habitan las colonias y a sembrar especies melíferas nativas, como el algarrobo, el palo santo y el achiote, plantas que proporcionan alimento a las abejas durante gran parte del año. De esta manera, la conservación deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica cotidiana que beneficia tanto a la biodiversidad como a las propias comunidades. La experiencia de Yoan también ha llegado a las instituciones educativas. En una oportunidad desarrolló actividades con estudiantes de secundaria de la provincia de Huarmaca- Pampa Larga, donde los jóvenes conocieron a las abejas sin aguijón, participaron en actividades prácticas y descubrieron la importancia de estos polinizadores para el equilibrio del bosque seco. Aunque reconoce que trabajar con escolares requiere más tiempo y varias sesiones para consolidar el aprendizaje, destaca el entusiasmo y la curiosidad con la que recibieron cada actividad, evidenciando el interés de las nuevas generaciones por conocer y proteger el patrimonio natural de su territorio. Para Yoan Ibáñez, las Escuelas de Campo son mucho más que un espacio de capacitación. Son una oportunidad para construir conocimiento junto a las comunidades, fortalecer la conservación del bosque seco y demostrar que el desarrollo sostenible es posible cuando las personas comprenden el valor de la naturaleza que las rodea. La respuesta positiva de agricultores, adultos mayores y estudiantes confirma que existe un interés genuino por aprender y cuidar este ecosistema. Cada nuevo conocimiento compartido, cada colonia protegida y cada árbol conservado representan un paso más hacia un futuro donde la educación ambiental se convierte en una herramienta capaz de generar cambios reales y duraderos.
La Macanche: la serpiente del bosque seco que vale la pena conocer

Cuando pensamos en una serpiente, es común que la primera reacción sea el miedo. Sin embargo, en el bosque seco de Tumbes existe una especie que, lejos de representar una amenaza, cumple un papel importante para el equilibrio del ecosistema. Los pobladores la conocen como Macanche o pitón del bosque seco, y quienes han convivido con ella durante años saben que su historia merece ser contada. Durante una entrevista, un productor local que ha crecido y trabajado en el bosque seco compartió su experiencia con esta serpiente. Desde su conocimiento del territorio, explicó que la matanchi no es una especie venenosa y que, por el contrario, suele evitar el contacto con las personas. Para él, el temor que muchas veces genera se debe, en gran parte, al desconocimiento. A lo largo de los años ha podido observar cómo esta serpiente forma parte del equilibrio natural del bosque. Al alimentarse de roedores y otros pequeños animales, contribuye al control de sus poblaciones y ayuda a mantener la dinámica del ecosistema. Su presencia es una muestra de que la naturaleza continúa cumpliendo sus ciclos y de que cada especie desempeña una función importante. Historias como esta recuerdan que el conocimiento de quienes viven en el territorio también es una valiosa fuente de aprendizaje. La experiencia cotidiana de los habitantes del bosque seco permite comprender la fauna desde una mirada cercana, basada en la observación y la convivencia con la naturaleza. Conocer a la matanchi es también una oportunidad para cambiar la forma en que vemos a las serpientes. Antes que responder con miedo, vale la pena entender el papel que desempeñan y reconocer que proteger el bosque seco implica conservar a todas las especies que hacen posible su equilibrio.
Meliponicultura en el bosque seco: una experiencia de conservación y desarrollo comunitario desde El Tutumo, Tumbes

Cuando se habla de meliponicultura, muchas personas piensan únicamente en la producción de miel. Sin embargo, para David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes, esta actividad representa mucho más: es una forma de conservar el bosque seco, proteger especies nativas y fortalecer el trabajo comunitario. David forma parte de la Asociación de Apicultores Bosque Seco El Tutumo, organización que nació con el propósito de promover un manejo sostenible de las abejas y rescatar especies nativas que se encuentran amenazadas por la expansión de las áreas agrícolas. David Carrasco Duque, productor de la comunidad de El Tutumo, en la región Tumbes. Del conocimiento tradicional al manejo sostenible La relación de David con la apicultura comenzó desde la infancia. Sus padres ya realizaban esta actividad, aunque en ese entonces predominaba un manejo extractivo de las colmenas. Con el paso de los años y gracias a procesos de capacitación e intercambio de conocimientos, la asociación decidió adoptar prácticas más sostenibles. Hace cinco años, la organización se formalizó legalmente, lo que permitió fortalecer su trabajo colectivo y acceder a nuevas oportunidades de capacitación y acompañamiento técnico. Actualmente, uno de sus principales objetivos es rescatar colonias de abejas nativas que se encuentran en zonas donde el avance de la agricultura pone en riesgo su supervivencia. Estas colonias son trasladadas a cajas tecnificadas especialmente diseñadas para favorecer su reproducción y conservación. Conservando las abejas para conservar el bosque Una de las principales enseñanzas compartidas por David es que la meliponicultura y la conservación del bosque seco están estrechamente relacionadas. Las abejas nativas cumplen un papel fundamental en la polinización de numerosas especies vegetales. Además, muchas de ellas son selectivas y dependen de determinadas flores propias del bosque seco para alimentarse, por lo que la pérdida de este ecosistema afecta directamente su supervivencia. Como resume David: «Donde hay meliponicultura, hay protección del bosque, reforestación, conservación del medio ambiente y educación ambiental.» Esta visión ha motivado a la asociación a desarrollar actividades de sensibilización con estudiantes y visitantes, promoviendo una mayor valoración de las abejas nativas y de los servicios ecosistémicos que brindan. Colonia de abejas nativas en cajas tecnificadas y estructura interna del nido Una actividad que también genera oportunidades Además de su aporte ambiental, la meliponicultura representa una alternativa económica para las familias de la comunidad. Aunque las abejas nativas producen cantidades mucho menores de miel que otras especies, su producto posee un alto valor debido a sus características y al reconocimiento cultural que mantiene entre la población. La asociación comercializa miel, polen y otros derivados en pequeñas presentaciones durante ferias y a través de redes sociales. Sin embargo, aún enfrentan desafíos para ampliar su mercado, como la obtención del registro sanitario y el fortalecimiento de una marca propia. Extracción de miel de meliponas. https://km.drinux.com/wp-content/uploads/2026/07/MIELTUMBES.mp4 La cosecha de miel es una de las principales actividades de la meliponicultura y representa una alternativa de ingreso para las familias que desarrollan esta práctica de manera sostenible. Presentaciones de miel de meliponas para su comercialización. La miel de meliponas se comercializa en diferentes presentaciones, permitiendo acercar este producto a consumidores que valoran su origen y sus propiedades. Innovación basada en la experiencia local El trabajo de la asociación también ha permitido desarrollar soluciones adaptadas a las condiciones del bosque seco de Tumbes. Mediante un proceso de ensayo y aprendizaje, David y otros productores lograron identificar el diseño de caja que ofrece mejores resultados para varias especies de meliponas de la zona. Gracias a ello, actualmente manejan de manera tecnificada seis especies de abejas nativas, incluyendo una especie de abeja de tierra que anteriormente presentaba un alto grado de vulnerabilidad. Esta experiencia demuestra que el conocimiento científico puede complementarse con el conocimiento local para generar soluciones adaptadas a cada territorio. Los desafíos continúan A pesar de los avances alcanzados, David considera que uno de los principales retos sigue siendo el limitado apoyo institucional. Aunque existe una ley que declara de interés nacional la apicultura y la meliponicultura, señala que muchas asociaciones aún requieren mayor respaldo para fortalecer sus emprendimientos, acceder a mercados y consolidar acciones de conservación. En ese sentido, destaca la importancia del acompañamiento recibido por iniciativas como el proyecto Bosque Seco, que ha contribuido con capacitación, materiales y asistencia técnica para fortalecer la actividad. Una invitación a sumar esfuerzos La experiencia de David Carrasco demuestra que conservar las abejas nativas significa también conservar el bosque seco, proteger la biodiversidad y generar oportunidades para las comunidades. Su mensaje final invita a que más instituciones, autoridades y ciudadanos se involucren en la protección de estas especies y reconozcan el valor del conocimiento construido por las comunidades locales. Porque compartir experiencias también es una forma de conservar el conocimiento y de construir soluciones colectivas para el futuro. https://km.drinux.com/wp-content/uploads/2026/07/BOSQUE-SECO-OSO.mp4
Un tesoro de resiliencia y vida

El encanto oculto del Bosque Seco Cuando pensamos en bosques, solemos imaginar selvas húmedas y lluviosas. Sin embargo, los bosques secos son ecosistemas igualmente fascinantes y de vital importancia. Adaptados a largas temporadas de sequía, estos paisajes nos enseñan una lección magistral de resiliencia. ¿Por qué son tan importantes? Proteger el bosque seco no es solo salvar árboles; es preservar un ecosistema único que ha aprendido a florecer bajo las condiciones más difíciles. ¡Cuidemos este tesoro natural!
El futuro del desarrollo urbano

Reimaginando el lugar donde vivimos Más de la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas, y este número sigue creciendo. El reto actual no es solo construir más, sino construir mejor. Las ciudades sostenibles son la respuesta a la crisis climática y la clave para mejorar nuestra calidad de vida. Pilares de una ciudad sostenible: Transformar nuestras ciudades es un trabajo en equipo entre ciudadanos, empresas y gobiernos. ¡Cada pequeña acción urbana cuenta!
El corazón verde del planeta

Más que un bosque, un sistema de soporte vital La Amazonía es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más extraordinarios de la Tierra. Abarcando varios países de Sudamérica, esta vasta selva tropical es el hogar de una biodiversidad inigualable y juega un papel crucial en la salud de nuestro planeta. ¿Qué hace a la Amazonía tan vital? La deforestación y la explotación irresponsable amenazan este pulmón verde. La conservación de la Amazonía requiere una acción global y el respeto por los derechos de sus pueblos originarios.
Es tiempo de actuar

La crisis climática: Nuestro mayor desafío El cambio climático ya no es una advertencia para el futuro; es una realidad que estamos viviendo hoy. Eventos climáticos extremos, aumento del nivel del mar y alteraciones en las estaciones son pruebas claras de que la temperatura del planeta está aumentando debido a la actividad humana. ¿Qué podemos hacer? El clima nos conecta a todos. Las decisiones que tomemos en esta década definirán el mundo que heredarán las próximas generaciones. La inacción ya no es una opción.
Armonía entre el hombre y la tierra

Producir conservando y conservar produciendo Durante mucho tiempo, la agricultura y la conservación de la naturaleza se han visto como fuerzas opuestas. El enfoque de «Paisajes Sostenibles» busca cambiar este paradigma, demostrando que podemos producir alimentos y recursos sin destruir los ecosistemas. ¿En qué consiste este enfoque? Promover paisajes sostenibles garantiza la seguridad alimentaria, mejora los medios de vida de los agricultores y protege la riqueza natural de nuestro planeta.
Transformando los sistemas alimentarios

FOLUR: Un paso hacia la producción libre de deforestación El Programa de Impacto sobre Sistemas Alimentarios, Uso de la Tierra y Restauración (FOLUR, por sus siglas en inglés) es una iniciativa global diseñada para transformar la forma en que el mundo produce sus principales materias primas agrícolas. Los objetivos clave de FOLUR: En países megadiversos, el Proyecto FOLUR es una herramienta clave para asegurar que el desarrollo económico no ocurra a expensas de los bosques que regulan nuestro clima y sustentan nuestra vida.
¿Cómo sobrevive el algarrobo a meses de sequía?

El bosque seco tropical es un ecosistema de extremos absolutos. Durante más de nueve meses al año, el paisaje se transforma en un escenario aparentemente inerte: el sol castiga el suelo sin piedad, las precipitaciones desaparecen por completo y la mayoría de los árboles se despojan de sus hojas en un intento desesperado por no perder la poca humedad que les queda. En medio de este panorama gris y crujiente, un habitante rompe la regla del desierto. El algarrobo (Prosopis) permanece frondoso, verde y en pleno crecimiento. Para cualquier otra especie, estas condiciones serían una sentencia de muerte; para este árbol, es simplemente su entorno natural. El algarrobo no solo sobrevive a las sequías más severas, sino que prospera en ellas. Considerado una especie clave o «ingeniero de ecosistemas», este árbol ha desarrollado una serie de adaptaciones evolutivas y fisiológicas que desafían las leyes de la aridez. Su resistencia no es fruto del azar, sino de una asombrosa estrategia de ingeniería biológica que opera en tres frentes: el subsuelo profundo, el diseño microscópico de sus hojas y una red de alianzas subterráneas. Diseño foliar inteligente: El arte de no perder una gota En un entorno con alta radiación solar y bajísima humedad atmosférica, las hojas son el talón de Aquiles de cualquier planta. A través de los poros de las hojas (llamados estomas), las plantas realizan la fotosíntesis, pero también pierden agua por transpiración. El algarrobo resolvió este dilema mediante un diseño anatómico minimalista y de alta eficiencia. Hojas compuestas y diminutas (Folíolos): Las hojas del algarrobo no son grandes láminas verdes; están divididas en múltiples secciones minúsculas llamadas folíolos. Al fraccionar la superficie expuesta, el árbol reduce drásticamente el área de contacto directo con los rayos solares, disminuyendo la evaporación provocada por el viento cálido. Movimiento heliotrópico y nictinastia: El algarrobo tiene la capacidad de mover sus hojas según la hora del día. Durante las horas de mayor insolación, los folíolos modifican su ángulo y se colocan de perfil al sol, minimizando la radiación recibida. Por la noche, las hojas se pliegan sobre sí mismas (un fenómeno conocido como nictinastia) para retener la humedad interna. Cutícula cerosa: La superficie de sus hojas está cubierta por una capa delgada de ceras naturales que actúa como un escudo impermeable, sellando la humedad dentro de la estructura celular y reflejando el exceso de luz. Si la sequía se prolonga por años (debido a anomalías climáticas), el algarrobo activa su último recurso: la caducifolia selectiva. Deja caer una parte de su follaje para disminuir la demanda de agua, entrando en un estado de letargo controlado hasta que las condiciones mejoren.